A casi 24 horas del brutal femicidio de Thania Santillán, que mantiene conmocionada a toda la provincia de Santiago del Estero, la Justicia recibió los resultados preliminares de la autopsia. El equipo de forenses confirmó que la joven de 22 años fue asesinada de dos disparos: uno en la espalda y otro en la sien, siendo este último el que le provocó la muerte de manera inmediata.

Asimismo, los investigadores notificaron que los exámenes médicos descartaron la existencia de signos de abuso sexual, derribando así uno de los rumores que habían trascendido en las primeras horas posteriores al crimen.

La reconstrucción de las últimas horas de Thania revela una secuencia desgarradora. Según trascendió, la víctima y su femicida, Cristian Salto, habían terminado su relación de más de cuatro años el año pasado, pero mantenían un trato cordial. De hecho, la tarde previa al crimen compartieron mates en la casa de la tía de la joven y planearon un viaje.

La madrugada del desenlace fatal, cerca de las 5, Salto llegó en moto a la vivienda de la familia de Thania. Ella lo esperaba lista, con una mochila, a bordo de su propia Honda Wave 110. A partir de allí, recorrieron juntos unos 10 kilómetros.

Lo que ocurrió entre las 5.30 y las 9.30 es el foco de la investigación. La principal hipótesis indica que se desató una discusión y Salto comenzó a amenazarla con un arma de fuego. En medio de la desesperación, la joven logró enviar mensajes a su madre, a su tía y a su prima alertando que su exnovio estaba armado y que temía por su vida. Incluso, llegó a contactarse con la Policía para pedir auxilio, pero la ayuda no llegó a tiempo para evitar la tragedia.

El macabro hallazgo

Cuando llegaron los efectivos policiales, Thania yacía sin vida junto a su motocicleta, mientras el agresor permanecía encima de su cuerpo, negándose a separarse de ella tras haber perpetrado el femicidio.

El operativo se extendió durante casi seis horas. Salto, fuertemente armado, amenazaba con quitarse la vida, lo que obligó a los agentes a aplicar tácticas de negociación y contención en un perímetro estrictamente controlado.

Finalmente, el hombre se entregó y quedó formalmente imputado. En la escena se incautó el rifle que habría sido utilizado en el femicidio, el cual ya fue incorporado como evidencia por la fiscal a cargo, Lucía González Farías.

En el barrio General Paz de la capital santiagueña, donde residía con su familia, la noticia dejó una huella de dolor irreparable. Thania mantenía fuertes raíces con su localidad de origen, Las Tinajas, donde aún viven sus tíos y abuelos.

Quienes la conocían la despiden con profundo pesar. Sus compañeros del segundo año de la carrera de Enfermería la definieron como una estudiante responsable, generosa y siempre dispuesta a ayudar.

“Era muy buena”, repiten sus allegados, sin poder asimilar la pérdida. Amante de los animales y voluntaria en causas sociales, Thania también sentía pasión por la música y la locución, sueños que quedaron truncados por la violencia machista.